Abrir la cocina al salón es una tendencia cada vez mas aceptada. Es un recurso muy acertado para ganar sensación de amplitud, una manera de compartir momentos, de hacer que la vida fluya desde la cocina al salón.

Muchos son los que dan el paso cuando se enfrentan a una reforma; otros, en las viviendas de obra nueva modifican la propuesta de distribución por la promotora, abriendo espacios y eliminado tabiques.

Ambos casos se dan habitualmente en el estudio, clientes que quieren ganar metros a su vivienda abriendo espacios en la zona de día. Como es el caso real que os expongo a continuación.

Se trataba de redistribuir el espacio para abrir la cocina al salón. Al ser una vivienda de obra nueva contábamos con una ventaja, la posibilidad de cambiar la ubicación de las puertas que daban a la terraza o hacerlas ventanas en su caso, puesto que no modificaban la fachada.

Para una mejor compresión os adjunto el plano

 

Plano propuesta de distribución de la promotora

En la nueva distribución había que considerar los siguientes requisitos

  • Zona de almacenamiento en la entrada
  • Ubicar un mueble recibidor donde dejar las llaves y demás enseres
  • Mesa de comedor fija para cuatro personas de manera habitual y extensible para visitas de amigos y familiares.
  • Cocina amplia con almacenamiento extra.
  • Zona de estar cómoda y funcional
  • Zona de estudio

Finalmente seleccionamos las dos propuestas que mas le atraían a la cliente;

Opción A:

Ubicando la cocina a la entrada de la casa, se consigue mayor privacidad para la zona de estar. Asimismo, generamos zona de almacenamiento en la entrada proyectando dos armarios paralelos,aprovechando el costado de uno de ellos para ubicar el mueble recibidor.

La isla proyectada hace de separador de ambientes prolongado una mesa para comidas más informales, separada una zona de comedor para visitas de amigos y familiares.

Opción B:

Esta propuesta hace posible una distribución en “U” de la cocina,ampliando la zona de almacenamiento de la misma. La mesa extensible la hacemos prolongación de la isla de forma que ganamos una zona de escritorio.

Proyectamos en la entrada un armario vestidor con puertas correderas para facilitar la ubicación del mueble recibidor prolongando uno de los tabiques, que a su vez nos hace de separador con la zona del escritorio.

En este caso partíamos con ventaja al ser obra nueva y tener la posibilidad de realizar modificaciones. Muchas veces por tema de normativa, ubicación de instalaciones, afección en la fachada, impiden conseguir el espacio soñado, pero siempre se le puede dar una vuelta de tuerca para conseguir espacios más armoniosos y personalizados.